Archivo por meses: septiembre 2022

En días pasados, los elefantes estuvieron en desacuerdo con lo publicado por el destacado periodista puertorriqueño y Subdirector de Diario Libre, Benjamín Morales Meléndez al pronunciarse en términos excedidos sobre un tema, tan fuera de lugar como la “leche derramada”.

Nos referimos a la reiterada necesidad de adquirir unos radares que han sido muy promovidos por ciertos forjadores de opinión, después de Fiona haber impactado sobre el territorio dominicano.

Hoy la cosa es diferente.

Don Benjamin trae una Mirada Libre fuera de serie, responsable y seria, que dice así:

“Apoyo la posición sobre la guerra contra las drogas que ha asumido el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien en su alocución en la Asamblea General de la ONU hizo un llamamiento desesperado: “Yo les demando desde aquí, desde mi Latinoamérica herida, acabar con la irracional guerra contra las drogas”, dijo el mandatario.

Sí, sé que es una posición que puede ser considerada radical, pero lo cierto es que respaldo lo que sostiene el presidente colombiano, no porque sea un visión izquierdista o liberal, sino porque es lo más racional.

La guerra contra las drogas acaba matando más gente que lo que busca combatir. No es un secreto que los muertos vinculados a la producción, distribución y venta de narcóticos ilegales superan por mucho a los que fallecen por sobredosis de esos productos ilegales.

A eso se suman las cantidades descomunales de fondos que los gobiernos dedican a financiar las estructuras militares, policiales y judiciales para combatir a unos delincuentes que siempre llevan la delantera.

Además, no son pocos los gobiernos nacionales y las estructuras económicas que han sido penetradas por los carteles de la droga y las organizaciones criminales vinculadas a ellos. Negarlo a estas alturas sería querer tapar el cielo con la mano. Es tiempo de sentarse a pensar en esa realidad y atajar este tema con valentía y una cuota importante de objetividad y realismo. Como se hizo con el alcohol en su momento, se hace urgente poner las cartas sobre la mesa y encontrar una solución generalizada. Las guerras se ganan y se pierden. La de las drogas se perdió hace tiempo. Lo vemos a diario, en las calles llenas de violencia, en los cargamentos que siguen entrando, en quienes viven la gran vida con el dinero ilícito, sin aportar un peso al bien común.

Y se ve allí en el país que más promueve esa guerra, Estados Unidos, donde los usuarios de drogas “adornan” las calles con sus andares lentos y desgarrados, como el vivo ejemplo de que a pesar de ser ilegales y combatidas, las drogas están siempre cerca, a la vuelta de la esquina”.

¡Buen trabajo!

Repasar la historia reciente de cualquier nación, pero especialmente de la República Dominicana, es un tema muy delicado.

Las decisiones, en la tierra de uno de los primeros en ser víctima de un cambio de nombres o transformaciones en su personalidad, sigue igual hoy en día.

Basta con recordar que al cacique Guarocuya o Huarocuya, a quien le corría por sus venas esa sangre taína que lo inmortaliza, lo transformaron en Enrique Bejo y lo apodaron Enriquillo con un deliberado propósito y así se ha quedado.

Siempre estarán sujetas a esos cambios que hacen transformar las paginas que se han escrito, sea por una sentencia de un tribunal o por una decisión simple de cualquier mortal interesado.

Lo que se puede decir hasta hoy, sobre muchos casos vistos y oídos en el debate nacional, está sujeto a que mañana empiece a bailotear en ese tipo de opinión pública que se mueve, fundamentalmente,  por intereses de ciertos sectores políticos y económicos.

En febrero de 2021, por ejemplo, la prensa nacional destacó la presencia de un ex administrador del Banco de Reservas de la República Dominicana en la Procuraduría General de la República.

Se divulgó que fue llamado para ofrecer declaraciones vinculadas a la gestión de un ex ministro de Hacienda.

No se ha sabido si el mencionado señor, además de lo dicho, fue interrogado sobre su supuesta participación en uno de los actos de corrupción mas sonoros que se empezaron a investigar al término de la gestión 1996-2000.

Se recuerda que un grupo de funcionarios de esa época fue sometido a la justicia por ser considerado responsables de una presunta estafa al Estado por DOP1,427 millones en el manejo del caso vinculado al Programa de Empleos Mínimo Eventuales (PEME) y Programa de Acción Barrial (PRODABA).

Un expresidente que tiene mucho dinero como para soportar cualquier tipo de gasto por gestiones proselitistas, pero necesita de pruebas fácticas para demostrar su alegada pobreza, debe tener suficiente responsabilidad para rebatir muchas cosas que generan noticias como las que reporta el diario Hoy del 24 de mayo de 2022:

“La defensa del coronel Carlos Piccini Núñez solicitó ayer al Tercer Tribunal Colegiado del Distrito Nacional dictar sentencia absolutoria a favor de su defendido, afirmando que el Ministerio Público no pudo probar la supuesta participación de su cliente, como beneficiario de parte de los US$3.5 millones de sobornos en el caso de los US$3.4 millones que pagó la empresa Embraer en ocasión de la compra de los aviones Super Tucano que le hizo el Estado dominicano en el 2007.

Al finalizar sus conclusiones en el juicio de fondo que se le sigue a Piccini Núñez y otros implicados en el caso, el abogado Alejandro Tejada dijo que el MP excluyó las pruebas enviadas por la República Federativa del Uruguay, donde aseguró, existen las pruebas de la recepción de US$3,420,000 y su posterior destino.

«De haber sido aportadas, esas pruebas hubiesen excluido al señor Carlos Ramón Piccini Núñez de la acusación inicial, y señalado a los funcionarios públicos no militares, de haber recibido el supuesto soborno..”

Repasar la historia reciente de cualquier nación, pero especialmente de la República Dominicana, es un tema muy delicado.

Las decisiones en la tierra de uno de los primeros en ser víctima de un cambio de nombres o transformaciones en su personalidad es lo que hoy en día sigue igual.

A cada rato se debe recordar que al cacique Guarocuya o Huarocuya lo transformaron en Enrique Bejo y lo apodaron Enriquillo con un deliberado propósito y así se ha quedado.

Siempre estarán sujetas a esos cambios que hacen transformar las paginas que se han escrito, sea por una sentencia de un tribunal o por la simple aspiración de cualquier mortal interesado.

Lo que se puede decir hasta hoy sobre muchos casos vistos y oídos en el debate nacional, está sujeto a que mañana, empiece a bailotear de otra manera  en una opinión pública que se mueve por sectores políticos y económicos interesados.

En febrero de 2021, por ejemplo, la prensa nacional destacó la presencia de un ex administrador del Banco de Reservas de la República Dominicana en la Procuraduría General de la República y se divulgó que fue llamado para ofrecer declaraciones vinculadas a la gestión de un ex ministro de Hacienda.

No se ha sabido si el mencionado señor fue interrogado o no  sobre su supuesta participación en uno de los múltiples casos de corrupción mas sonoros que se descubrieron al término de la gestión gubernamental 1996-2000.

Se recuerda que un grupo de funcionarios de esa época fue sometido a la justicia por ser considerados responsables de una presunta estafa al Estado por DOP1,427 millones en el manejo del caso vinculado al Programa de Empleos Mínimo Eventuales (PEME) y Programa de Acción Barrial (PRODABA).

Luego del principios de siglo del destacado ha tenido conocimiento de que exista una sentencia definitiva sobre el caso vivido en un momento de difícil situación económica para del país.

Mientras el presidente de la República Dominicana y miembro del comité ejecutivo nacional del Partido Revolucionario Moderno, Luis Abinader Corona empezaba a destacarse en los titulares de los diarios nacionales por su discurso ante las autoridades recientemente electas por su partido, en otras partes del planeta ocurrían eventos políticos, tales como:

Pérdida de poder representativo en el congreso francés de la coalición que hizo posible la victoria de Macron en la presidencia de esa nación.

Victoria en segunda vuelta electoral lograda por representativos de la izquierda revolucionaria colombiana, otorgando a Gustavo Petro y Francia Márquez el poder para gobernar el país que vio nacer al Gabo y a Camilo Torres.

Es muy probable, que esos trascendentales acontecimientos nublaran o distorsionaran los sentidos de muchos compiladores de noticias en periódicos nacionales y lanzaron un ataque, que luce muy bien calculado, a base de destacar que el discurso es de corte reeleccionista.

Algunos lo calificaron de arenga y otros hicieron evocaciones comparativas con los lineamientos reeleccionistas de Joaquín Balaguer al exhortar a la militancia que «no se puede cambiar de caballo cuando se está vadeando un río».

El discurso pronunciado por Luis Abinader no deja de parecerse a uno, que una vez escuchamos, en boca del líder de los ingenieros Eduardo Estrella y Johnny Jones, quienes formaban parte de los asistentes al acto.

“A paso de vencedores” es casi lo mismo que «No miren pa’trás». Ambas frases miran hacia el futuro e impulsan a un grupo a «echar hacia adelante» con firmeza, como organización que debe mantenerse en el poder por mucho tiempo, aunque no sea con el mismo candidato.

Abinader ha hecho un trabajo que lo hace acreedor del derecho, que constitucionalmente le corresponde: Presentarse como candidato, lo cual no es lo mismo que reelegirse, pero él no ha hablado de eso hasta ahora.

Ahora bien, su partido no puede dormirse. Debe estar alerta, en la calle, haciendo cosas en bien de la comunidad para que la oposición no siga calumniando la gestión gubernamental, queriendo hacer ver que las cosas hechas en el pasado son mejores que las del presente.

Con el apasionante estilo de Diario Libre para poner sus artículos de opinión en manos de sus lectores, en su edición del 23 de junio de 2022, nos regala un editorial titulado «Excesos de los legisladores» que expresa lo siguiente:

«Intencionalmente o no, en varios proyectos de ley presentados y algunos ya aprobados por una de las dos cámaras legislativas, subyace una tendencia a coartar la libertad de expresión y de información. Se trata de derechos irrenunciables del ciudadano y que no pueden ser vulnerados bajo ninguna circunstancia en una democracia, en un estado de derecho.

Así lo interpretan diferentes instituciones periodísticas, jurídicas y de la sociedad civil que asisten alarmadas a estos intentos de coartar libertades que ya se daban por asentadas en el país pero cuya integridad hay que vigilar cada día.

Preocupa también que el Poder Legislativo y el Ejecutivo estén invadiendo campos ya definidos en sentencias del Tribunal Constitucional.

Los legisladores están excediendo sus atribuciones y parecen caer en una “inflación legislativa” interesada. Legislan sobre delitos ya tipificados en otras leyes o contravienen sentencias de la máxima autoridad en materia judicial.

En algunos casos, han señalado reputados abogados, privilegian a las personas que ocupan posiciones públicas por encima de los demás ciudadanos».

La historia dominicana está llena de capítulos semejantes y por eso, hoy nos atrevemos a decir qué, equivocarse no es difícil en un país con tantos arrastres privilegiativos.

Pero no se trata de una equivocación como lo define la RAE.

No se trata de un desacierto.

Es algo fríamente calculado.

El Congreso Nacional, aunque está integrado por un alto porcentaje de entes con agigantados desajustes emocionales, tambien cuenta con asesores, que si no son capaces de advertir a muchos practicantes del tejemaneje, entonces son cómplices de ese tipo de vagabundería.

El 22 de julio de 2022, se cumplieron 525 años de la primera “reforma agraria” que se hiciera en la Hispaniola, por orden de los reyes católicos.

Una acción cargada de ambiciones desmedidas, avaricia en grado superlativo y muchas cosas más, propia de los geniales gendarmes de las tierras descubiertas por el intruso genovés que todos conocen, que vale la pena leer, estudiar y discutir, gracias a un documento que obtuvo la Universidad Nacional Autónoma de México en los archivos del Ducado de Veragua(*)

Empecemos:

“CARTA PATENTE DE LOS REYES DE CASTILLA AL ALMIRANTE CRISTÓBAL COLÓN DICTÁNDOLE LA NORMATIVA DE CÓMO DEBERÍAN REALIZARSE LOS REPARTOS DE TIERRAS EN LA ISLA ESPAÑOLA.

Medina del Campo, 22 de julio, 1497

Don Fernando y doña Isabel

A don Cristóbal Colón, nuestro almirante de las Indias del mar océano

Por cuanto por parte de algunas personas que están avecindadas en la isla Española, y de otras que se quieren avecindar en ella, nos fue suplicado les mandásemos dar y señalar en la dicha isla tierras en que ellos pudiesen sembrar pan y otras semillas; y plantar huertas y algodones, y linares y viñas, y árboles y cañaverales de azúcar, y otras plantas; y hacer y edificar casas y molinos e ingenios para el dicho azúcar y otros edificios provechosos y necesa­rios para su vivir: lo cual es nuestro servicio y bien y utilidad común de los moradores de la dicha isla.

Por ende, por la presente, damos licencia y facultad a vos, don Cristóbal Colón, nuestro almirante del mar océano y nuestro virrey y gobernador en la dicha isla, para que en todos los términos de ella podáis dar, y déis y repartáis a las tales personas, y a cada uno de los que ahora viven y moran en la dicha isla y a los que de aquí en adelante fueren a vivir y morar en ella, ·las tierras y montes y aguas que vos viéreis que a cada uno de ellos se debe dar y repar­tir, según quien fuere y lo que nos hubiere servido, y la condición y calidad de su persona y vivir.

Limitando y amojonando a cada uno lo que así le diéreis y repartiéreis para que aquello haya y tenga y posea por suyo y como suyo; y lo use y plante y se aproveche de ello, con facultad para poderlo vender y dar, y donar y trocar y cambiar, y enajenar y empeñar, y hacer de ello y en ello todo lo que quisiere y por bien tuviere, es como cosa suya propia habida dé justo y derecho título. Obligándose las tales personas de tener y mantener vecindwi con su casa
poblada en la dicha isla Española por cuatro años primeros siguientes, conta­ dos desde el día que les diéreis y entregáreis las tales tierras y haciendas.

Harán en las dichas islas casas y plantarán las dichas viñas y huertas en la manera y cantidad que a vos bien visto fuere, con tanto que en las tales tierras y montes y aguas que así diéreis y repartiéreis las tales personas no puedan tener, ni tengan, jurisdicción alguna civil ni criminal, ni cosa acotada ni dehesada, ni término redondo más de aquello que tuvieren cercado de una tapia en alto. Y que todo lo otro descercado, cogidos los frutos y esquilmos de ello sea pasto común y baldío a todos.


Asimismo reservamos para Nos el brasil y cualquier metal de oro y plata, y otro metal que en las tales tierras se hallare. Y asimismo que las tales personas a quien diéreis y repartiéreis las dichas tierras no puedan hacer, ni hagan, en ellas ni en parte de ellas cargo ni descargo alguno de metal, ni de brasil, ni de otras cosas algunas de las que a Nos pertenecen y de que por nuestro manda­do se ha de hacer cargo y descargo. Y que solamente ellos puedan sembrar y coger y llevar y gozar los frutos de pan y semillas, y árboles y viñas y algodona­ les que en las dichas tierras sembraren y cogieren como dicho es.


Y queremos y mandamos que las tierras que vos diereis y repartiéreis en la manera que dicho es, ningunas ni algunas personas no se las tomen ni ocu­pen, ni les pongan en ellas ni en parte de ellas embargo ni impedimento algu­no, mas libremente se las dejen tener, y poseer y usar y gozar de ellas según que en esta carta se contiene. Y los unos ni los otros no hagáis, ni hagan, en deal por alguna manera so pena de la nuestra merced y 10,000 maravedís para la nuestra Cámara a cada uno que lo contrario hiciere”.

*Archivo del duque de Veragua. Publicado en Colección viajes, t. II. pp. 239-240.

En la República Dominicana hay tantos quehaceres que deben tener a las autoridades que toman su trabajo con seriedad, fe y decisión, extremadamente abrumadas.

Se nota a diario.

Mientras algunas áreas se desviven por hacer las cosas bien hechas, en otras es un relajo que produce náuseas y malestar intestinal no controlable.

No hay una fórmula mágica para lograr una reforma policial de la noche a la mañana.

No es posible la organización de un sistema eficiente de salud que contemple cabalmente la atención primaria, sin un plan piloto que realmente demuestre y garantice su funcionalidad.

No se podrá educar a la gente a la ligera para que deje de consumir alimentos contaminados, elaborados en cualquier esquina, si tampoco hay controles absolutos sobre la producción industrial de los que se expenden libremente en farmacias, supermercados y en las calles.

Todo lo anterior y muchas cosas más, que se deben hacer en bien de la educación y la salud, cuesta tiempo, dinero y mucho trabajo.

No se puede seguir improvisando con salidas estacionales para enfrentar problemas coyunturales.

Hay mucho trabajo que no se puede hacer en las condiciones actuales y otros que no se harán nunca.

Falta mucha gente con plenos deseos de ser creativa, diligente y sobre todo sin ambiciones.

Son muchos los que cobran un salario sin recompensar al Estado por la remuneración que recibe.

Son vagos con carnet de «Servidor Público» y lo que se deriva como derecho, por esa condición.

Las universidades y colegios privados del país no están al alcance de la clase media sin que exista un sacrificio sobre humano para el pago de todos los requerimientos para asistir a clases.

Los uniformes, libros, transporte seguro, mensualidades y múltiples erogaciones más, desequilibran el presupuesto de muchas familias que tienen que recurrir al endeudamiento bajo el desprestigiado sistema de crédito educativo, comparable con un régimen de usura cruel y desmedida.

Los que ejercen profesiones liberales, con honrosas excepciones, no ofrecen servicios espontáneos para ayuda de los mas necesitados, aún cuando algunos gremios lo tienen establecido en sus estatutos.

Falta mucho para lograr que exista una sociedad justa y equilibrada.

El camino está trazado, siempre que la gente sepa y  tenga en cuenta lo que se está haciendo por su bienestar.

Están «enchinchando» con cuestiones «traídas por las greñas» para inculcar a la gente la culpabilidad del gobierno por el efecto económico de la crisis mundial.

Hay que decirle al pueblo dominicano, con sinceridad, sin ambages, lo que está pasando en el mundo y de qué manera se está enfrentando.

Un boletín cuidadosamente elaborado, puntual, preciso, irrebatible, sin frases cohetes de las que inducen a pensar que se trata de propaganda política vana,  es una forma de decir verdades que son útiles para lograr que el pueblo se convenza de la realidad.

Al presidente Luis Abinader, quien trabaja mucho por el bien de la nación, lo están infamando.

Con eso pretenden poner al pueblo a mirar las cosas desde otro cristal y así crear una falsa imagen de su gestión.