En la República Dominicana hay muchos quehaceres para el tren gubernamental.

Todos lucen ocupados y aunque la gente espera ver el resultado de las grandes decisiones, la respuesta debe esperar un tiempo prudente, por razones evidentemente obvias.

Nada se debe apresurar para no tener que lamentar el fracaso de la improvisación. Las promesas de campaña y el cielo, como el famoso film de Warren Beatty, pueden esperar, sin desesperar.

¿Quién se imagina una reforma policial en un abrir y cerrar de ojos?

¿Quién cree que en la organización de un sistema de atención primaria que funcione como debe ser, se puede improvisar?

¿Cómo sabe la gente si la carne que consume está libre de contaminación por bacterias patógenas estando los mataderos, carnicerías y pescaderías sin control sanitario?

¿Hay controles de calidad sobre la producción de alimentos y medicamentos que se expenden libremente en farmacias, supermercados y en las calles?

En materia de turismo, solamente se conocen cifras sobre llegadas de visitantes extranjeros, pero pocos dominicanos tienen orientación precisa sobre dónde ir de vacaciones y disfrutar de la comida regional en puntos claves con higiene y calidad.

Hay mucho trabajo que no se puede hacer en las condiciones actuales y otros que no se harán nunca.

No hay gente con plenos deseos de ser creativos, diligentes y sobre todo sin ambiciones desmedidas por un salario sin recompensar al Estado por lo que le remunere.

Las universidades y colegios privados del país no están al alcance de la clase media sin que exista un sacrificio sobre humano para el pago de todos los requerimientos para asistir a clases.

Los uniformes, libros, transporte seguro, mensualidades y múltiples erogaciones más, desequilibran el presupuesto de muchas familias que tienen que recurrir al endeudamiento bajo el desprestigiado sistema de crédito educativo, comparable con un régimen de usura extrema.

Los que ejercen profesiones liberales, con honrosas excepciones, no ofrecen servicios espontáneos para ayuda de los más necesitados, aún cuando algunos gremios lo tienen establecido en sus estatutos.

Falta mucho para lograr que exista una sociedad justa y equilibrada, pero el camino está trazado, siempre que la gente tenga en cuenta lo que se está haciendo por su bienestar, aún cuando se están sacrificando, cuestiones muy perentorias para echar adelante con más celeridad.

No es necesario hacer una campaña publicitaria multimillonaria para decirle al pueblo dominicano, con sinceridad, sin ambages, lo que está pasando en el mundo y de qué manera se está enfrentando.

Una boletín cuidadosamente elaborado, puntual, preciso, irrebatible, sin frases cohetes de las que inducen a pensar que se trata de propaganda vana es una forma de decir verdades que son útiles para lograr que el poder siga en manos del partido que llevó al poder al actual presidente Luis Abinader, quien hace mucho por salvar la nación, pero los que miran las cosas desde otro cristal se dedican al apocamiento de su gestión.

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