Maña es un término que, según la RAE, tiene muchísimos usos y es hasta una forma de expresarse cariño y simpatía entre personas que se quieren bien. Curiosamente, a los aragoneses, coloquialmente le llaman mañosos.

Como casi siempre, la República Dominicana se sale del montón en todo y utiliza esa palabra como soporte para expresar la convicción de que las cosas tenían que salir como se lo imaginaban y según las reglas de un protocolo no escrito. Por eso, existe la costumbre de decir “maña fuera” al destacar, por ejemplo, que en la boda de Julito y Juliana, el primer brindis fue del champán que le regalaron los padrinos, quienes son los accionistas principales de la fábrica de colchones donde trabajan los contrayentes.

La mala maña puede ser buena y así lo define un merengue típico que reza: “Yo tengo una mala maña, que a mi mismo me da pena, porque me acuesto en mi cama y amanezco en cama ajena”. También sirve para describir múltiples cosas mas:

  • Mañoso es un burro que muerde y patea.
  • Mañoso es un caballo que masca la jáquima.
  • Mañoso es el que actúa con astucia.
  • Mañoso es tener malos hábitos.
  • Mañoso es quien retuerce la verdad para sacar ventajas.
  • Mañoso es un boxeador que propina golpes bajos.
  • Mañoso es un politico en el poder que no cumple con lo que promete.

La lista no se queda ahí. Una maña muy frecuente entre los legisladores dominicanos es no leer los proyectos de Leyes para luego, con estricto apego al descaro, decir que eso pasó por sus manos sin saber que pasó.

Hay una discusión pública acerca de ciertas mañas que quieren utilizarse para desviar los objetivos del código penal y cambiar las reglas sobre la forma de disciplinar a los hijos, sin darse cuenta de que si los padres no respetan las normas fijadas ni pagan las consecuencias por sus malas actuaciones, es seguro que los hijos «hereden esa mala maña».

No es que el codigo penal deba ser un tratado acerca de como criar a los hijos, pero la disciplina en el hogar no puede estar sujeta a interpretaciones, pero tampoco puede ser a base de torturas fisicas, vejámenes vergonzosos ni nada parecido.

Si en la mentalidad de todos los ciudadanos haitianos hay un sentimiento de que la parte oriental de La Hispaniola les pertenece, se están recrudeciendo los acontecimientos que se originaron hará casi doscientos años dentro de unos cuantos días.

Nos acercamos al 2022 y no todos parecen estar convencidos de que el epopéyico atrevimiento de Boyer se está intentando de nuevo, después de dos siglos de vaivenes, con una paz relativa que se comporta como una guerra sin fusiles, pero con ideales entronizados en la conciencia de cada hijo de Toussaint-Louverture, que hacen verter esa lava que hace estremecer los canales diplomáticos.

Esta vez, las cosas serán de otra manera. En 1822, los haitianos contaban con una población de mas de medio millón de personas y un ejército numeroso dotado de gran adiestramiento militar, mientras lo que hoy es República Dominicana gracias a las hazañas bélicas iniciadas el 27 de febrero de 1844, apenas contaba con algo más de cien mil habitantes y no tenía suficiente fuerza para repeler el ataque del invasor, dada la reciente proclamación de la llamada independencia efímera, que al no llegar a consolidarse, tampoco fue posible organizar un ejercito de voluntarios dispuestos a defender la nación con firmeza, como reacción ante la indignante omisión en el Acta Constitutiva redactada por José Núñez de Cáceres, de la prohibición de la esclavitud.

Las cosas serían de otra manera porque Haití no tiene un poder que pueda enfrentar, bélicamente hablando, a la República Dominicana, pero tienen doscientos años llevando en su espíritu el sentimiento que le han cultivado sobre el dominio absoluto de la isla.

Ese tiempo ha sido más que suficiente para infiltrar ese ideal en muchos que, desde el territorio nacional, propugnan por esa unificación.

El ejercicio del poder en países donde se aparenta una cosa y se hace otra, es una imagen igual a la que se logra con lavarse la cara y dejar que el resto del cuerpo delate ese acto de descuido con aromas, irritaciones y otras patologías, que muchas veces llegan a ser incurables.

La fe que llevó a las urnas a una gran mayoría de dominicanos a votar, con la esperanza de un cambio, se está diluyendo y la esperanza esta a punto de escaparse como el agua entre los dedos de esas manos que tratan de seguir lavando la cara, pero no lo podrán lograr.

En el palacio nacional hay personas muy comprometidas con el discurso de campaña, pero otras no.

Callan o hablan a su conveniencia y quien tiene que cargar con todo el peso de esa falta de soporte es el presidente que prometió y está cumpliendo, pero algunos no caminan por el mismo trillo.

¿Eso es gobernar sólo o tolerar un laissez faire que no estaba en el amplio sentido de lo que es la esperanza?

¡Se están notando cosas que hacen sentir mal a la gente! Lo que se espera es justicia, orden y dedicación al trabajo para no perder la esperanza.

Los diarios de la República Dominicana trajeron hoy, 25 de octubre de 2021, una primicia sin precedentes, que ha hecho sentir muy mal a mucha gente.

El taciturno presidente del partido al cual hay que servirle para servir al país, se destapó con un bello regalo sintáctico, que atribuye la derrota de su agrupación política en las pasadas elecciones, al cansancio que padeció su militancia por el bienestar de que disfrutaba durante su gestión.

Esto nos hace recordar, primero a José José por su canción que lleva por título “El amor acaba” y segundo a José Luis, por haber escrito y publicado esta joya que transcribimos a continuación, durante la gestión del aludido:

¿Pagará con su silencio, señor presidente?

Su silencio, frío y metálico, señor presidente, tiene un único apellido y se llama Odebrecht, pero no por los sobornos, un apuro que ha forzado el despliegue de las carpas del circo; el espectáculo censurado está por verse y créame que estamos pendientes de su actuación.

Las coimas de Odebrecht fueron pagadas para recibir en contrapartida jugosas compensaciones. Para lograrlo, la constructora empeñaba la voluntad de candidatos a la presidencia con perspectivas electorales auspiciosas a través del financiamiento de sus campañas: contrataba y pagaba los servicios de Joao Santana (estratega de marketing usado por el Partido de los Trabajadores de Brasil, de cuyo servicio derivó 50 millones de dólares en ese país) para así, una vez en el gobierno, recibir el pago de su “contribución” en obras públicas atribuidas a través de licitaciones manipuladas.

Lo siento, señor presidente, pero no hay manera de desdibujar el cuadro por más retoques surrealistas que le den: no hubo cambios de matices ni texturas, ese fue el estándar operativo admitido por los ejecutivos de la firma brasileña en las campañas de Lula da Silva (2006), Dilma Rousseff (2010-2014), Hugo Chávez (2012), Nicolás Maduro (2014), Mauricio Funes (2009) y José Eduardo Santos (en el poder en Angola desde 1979). En su caso, el calco fue impecable, casi perfecto, quizás con “menudas” diferencias: usted, señor presidente, consintió que el centro mundial de sobornos de Odebrecht (departamento de operaciones estructuradas) operara a pocas esquinas de su despacho; usted recibió la asistencia de Joao Santana para dos periodos; usted lo privilegió como contratista del Gobierno dominicano en desmedro de otras firmas locales sin considerar los groseros conflictos de intereses implicados; usted le pagó cientos de millones de pesos con dinero público y al amparo de códigos opacos de contratación; usted ni sus funcionarios han aportado pruebas de las condiciones ni procedimientos de contratación; usted mantuvo abierta su cuenta sin considerar su apresamiento en Brasil ni la dimensión del escándalo internacional que ya despuntaba, que para colmo traía el infesto de sus propias campañas.

Se devela así la razón de su primer viaje al exterior como presidente electo, justamente a Brasil, visita que fue “aprovechada” por el propio presidente de Odebrecht, Marcelo Odebrecht, quien no dudó en acreditarlo frente a la presidenta Dilma Rousseff a través de despachos electrónicos del 5 y 6 de julio de 2012, dirigidos a sus asesores especiales, Giles Azevedo y Anderson Dornelles en términos inequívocamente claros: “Dada la importancia de nuestro trabajo en el país (República Dominicana), sería importante que la presidenta Dilma pueda en su próxima reunión con el recién electo presidente dominicano, fortalecer la confianza que tiene la Organización Odebrecht para cumplir sus compromisos; la provisión de, a través del BNDES, para apoyar las exportaciones de bienes y servicios de Brasil, continuando con los proyectos de infraestructura prioritarios para el país”.

Ahí se concibió su primorosa hija: ¡Punta Catalina!El 8 de marzo de 2017, señor presidente, en una salida muy apurada, usted, ostensiblemente aturdido, declaró a la prensa: “A Joao Santana lo pagamos nosotros. El pueblo apoyó nuestra candidatura y el pueblo la financió”.

Si aceptamos su hipótesis, entonces díganos ¿por qué no aparecen pagos a favor de las sociedades de Joao Santana en los estados financieros del Partido de la Liberación Dominicana en la Junta Central Electoral? Ahora se revela la verdad de su taimada “sinceridad” cuando a través de una solicitud de tres diputados, la Contraloría General de República certificó libramientos hechos por el Gobierno dominicano a favor de las sociedades de Joao Santana por cientos de millones de pesos.

Claro que fue el pueblo quien lo financió, pero no como su asesor electoral (eso lo pagó Odebrecht), sino como contratista privilegiado de su despacho pagado con fondos de la hacienda pública. Así si es bueno.

Explíqueme, señor presidente: si Odebrecht no pagó los servicios de Joao Santana a sus campañas, ¿por qué en la cuenta bancaria de una de las sociedades de éste, Cine&Art 2013 SRL, abierta en un banco de la República Dominicana, se declaran transferencias por un total de US$4,396,000.00 procedentes de Perú hechas por una sociedad de carpeta vinculada al señor Gonzalo Eduardo Monteverde, socio local de Odebrecht en ese país, en una clásica operación de triangulación financiera? ¿Por qué Hilberto Mascarenhas Alves da Silva Filho, jefe del departamento de operaciones estructuradas de Odebrecht declaró ante el Tribunal Superior Electoral de Brasil el aporte de fondos de Odebrecht a su campaña, hecho corroborado por los ejecutivos Fernando Migliaccio y Luiz Eduardo da Rocha Soares en sus deposiciones ante el Tribunal Superior de Justicia de Brasil? ¿Por qué Joao Santana y Mónica Regina Cunha Moura admitieron ante el juez federal Sergio Fernando Moro, recibir fondos a través de la sociedad panameña Shellbil Finances, SA., con cuentas en el Banco Heritage de Suiza para las campañas que asesoraban en el exterior, incluida la de la República Dominicana?

No nos subestime, señor presidente, no somos tarados ni asuma que todo el que escribe en este país lo hace por dar eco. Para colmo, esos vocingleros cobran de nuestros impuestos para arropar una de las tramas más siniestras de ocultamiento de la historia.

¿Tiene usted una valoración tan pedestre de la inteligencia social como para creerse liberado en un escándalo guisado al hervor de Punta Catalina? Explíquenos: si Punta Catalina fue la última obra construida por Odebrecht en su gobierno y para usted está “limpia”, ¿por qué durante los dos años (2012-2014) de su gobierno Odebrecht pagó algo más de la mitad de la suma total de los sobornos desde el 2001? ¿Para cuáles obras? ¿Para cuáles financiamientos? ¿Quiénes han sido investigados? ¡Diga algo!, señor presidente.

Entiendo su silencio, porque no hay forma de hablar cuando las circunstancias son tan abrumadoramente adversas. Creo que al menos ese contratiempo le robó la intención de reelegirse que ya comenzaba a cosquillearlo. Pero no crea que eso es suficiente; tarde o temprano la verdad saldrá. ¡Júrelo! Lo que le queda es ir preparando su salida de manos de aquel candidato que le garantice un pacto seguro de indemnidad política y judicial.

No suspire aún, señor presidente, las circunstancias, como fuerzas alucinadas y poderosas, a veces ponen las cosas en el lugar nunca esperado. Joseluistaveras2003@yahoo.com

Por José Taveras Rivas

 El día 22 de octubre de 2021, N Digital, publicó que «el diputado César Santiago Rutinel Domínguez (Tonti) aseguró que existe consenso entre los diputados de todas las bancadas políticas, así como en los sectores representativos del Gran Santo Domingo, para que se apruebe en el Congreso la creación de la provincia Matías Ramón Mella.

Según el proyecto de ley, la provincia Matías Ramón Mella abarcaría los municipios Santo Domingo Oeste, Santo Domingo Norte, Pedro Brand y Los Alcarrizos.

Al finalizar la actividad, el proponente de la misma, , habló sobre la importancia de la creación de la nueva provincia, porque a su entender traería desarrollo a los munícipes.

Entre los beneficios enumerados por el proponente están: la creación de un distrito judicial, la construcción de un hospital de primer nivel, un ferrocarril y un teleférico, obras que representan avances y un gran desarrollo para los que habitan estás demarcaciones.

Tonti Rutinel aseguró que hay consenso entre los diputados de todas las bancadas políticas, así como en los sectores representativos del Gran Santo Domingo, para que se apruebe en el Congreso la creación de la provincia Matías Ramón Mella.

Explicó que la nueva provincia tendría un territorio de 784 kilómetros cuadrados, que sería siete veces el territorio del Distrito Nacional”.

Sánchez y Mella

La Provincia de Santo Domingo nació sin un propósito diferente del afán de lograr poder político por parte de los partidos que intervinieron en su aprobación. Es una mezcla de cosas que permanecen inconclusas y sin una clara organización de los límites territoriales donde el ejercicio de la autoridad municipal es como si fuera en una cancha deportiva, donde las líneas de cal marcan una decisión por apreciación de un árbitro y así se queda.

Tampoco se percibe que haya mejoría con la división de dicha provincia, pero en caso de lograrse, creemos aconsejable que con el fin de evitar confusiones tanto a ciudadanos dominicanos como a visitantes extranjeros o de otras regiones del país, que la proyectada provincia sea designada con el nombre de Francisco del Rosario Sánchez y el nombre de Matías Ramón Mella sea reservado para designar el resto de lo que hoy es provincia Santo Domingo.

Con esta propuesta no se incurriría en posibles errores, ya que existe un municipio con el nombre de Villa Mella que pertenece a Santo Domingo Norte.

Se debe aprovechar la oportunidad para cambiar los nombres a Santo Este y Santo Domingo Oeste por Santo Domingo Oriental y Occidental, respectivamente, para evitar que sigamos escuchando a cada rato una molestosa sinalefa que hace confundir un municipio con el otro.

Con el tema de la reforma fiscal en República Dominicana, es bueno recordar una importante lectura muy divulgada entre creyentes y no creyentes, por tratarse de una parábola infalible:

“Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo; pues si lo hace, no solamente rompe el nuevo, sino que el remiendo sacado de él no armoniza con el viejo.

Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo romperá los odres y se derramará, y los odres se perderán.

Mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conservan.”

Con esta lección hemos crecido muchos y nos ha servido para aprender que se debe hacer lo que es razonable y conveniente y nada más.

La prensa del miércoles 20 de octubre de 2021 trae la noticia sobre la decisión de Luis Abinader de tomar el control del diálogo sobre la reforma fiscal, sin temor a lo que puede eso significar para su futuro político, ya que, todos piensan en lo peor de una reforma y empiezan cogerle odio a quien la propicia.

La reforma requiere de un gran esfuerzo para convencer a ciertos sectores y lograr que otros la vean como algo no perjudicial, siempre que la lucha contra la corrupción no se desvíe por una ruta diferente de la que está recorriendo hoy en día y desde luego, se convierta en realidad la Ley de extinción de dominio.

Por José Clemente Taveras Rivas

Nacido y criado en Estancia Nueva

Usando un formato no acostumbrado, los elefantes empiezan hoy escribiendo en primera persona en tiempo presente del modo indicativo, para lo que así puede aplicar.

Nos deja absorto lo que trae a colación un renombrado articulista, oriundo de la culta y progresista ciudad de Moca, como decía el esforzado costumbrista y mentor, Gabino Núñez Rosa, en sus transmisiones por su estación de radio conocida originalmente como “La Voz del Cibao”.

Quienes me enseñaron a leer y escribir en la escuela de San Francisco Abajo, localizada a un kilómetro de distancia de mi lar nativo, Estancia Nueva, se esmeraron mucho por la fortaleza de su alumnado en lectura comprensiva y así crear una mente capaz de reflexionar sobre los textos leídos para un mejor entendimiento.

En la entrega de José Rafael Lantigua, que como cada viernes, hace al Diario Libre que Linche, el hijo de Doña Amparo Escoboza engrandeció, me pone a pensar que el interés del autor, en pleno mes de la celebración de las fiestas del Rosario, aparte de destacar merecidamente las virtudes de Bruno, el hijo de Don Juancito Rosario, amigo hasta los tuétanos de mi familia, era hacer notar la visita del sátrapa Trujillo al santuario del Corazón de Jesús y su leve caricia en la cabeza al benjamín de los monaguillos de ese templo.

Eso no viene al caso si se busca honrar la figura de una familia, que como la Rosario Candelier, siempre asistía a los actos religiosos de la parroquia que supo dirigir el Pbro. Carlos Tomás Bobadilla y sus acólitos por excelencia Pedro y Artagnan.

La iglesia del Rosario tiene un origen muy diferente. Fue fundada en el siglo XVIII gracias a la iniciativa de Andrés García Colón y su esposa Gerónima de la Caba, quienes forman parte de mis antepasados por el lado materno.

Parafraseando al autor, a quien conocí por primera vez en plena campaña política del año 1966, mientras me dedicaba a llenar formularios para la obtención de cédulas a nuestros compañeros del Partido Revolucionario Dominicano, en su local de la calle Imbert, llegó el momento en que conjuntamente con Winston Arnaud, Tomas Cueto, el propio Lantigua y yo, tuvimos que salir por los campos de la provincia para promover nuestras candidaturas en vehículos provistos de altoparlantes, siendo agredidos en diferentes lugares por esos enemigos creados por los intereses de quienes sembraron en el poder, un régimen de doce años en principio y el resto es una historia que en 1996 pasa a otras manos que lucían muy higienizadas y albergaban la esperanza de un sano ejercicio de gobernanza, pero el virus del poder las contagió para encaminar sus preferencias por la implantación de la ley del embudo.

No soy de Moca, soy de la Estancia Nueva que vio nacer no solamente Cáceres, Guzmán y Taveras, sino también a Rodríguez, Vásquez, García, López y muchos más.

Tenemos la honrosa fortuna de contar entre nuestros congéneres a Juan Rodríguez García, el más digno opositor al régimen trujillista, quien valientemente, no escatimó esfuerzos para acabar con esa maldita dictadura, hasta caer en un estado depresivo que lo indujo al suicido, en noviembre de 1960, unos seis meses antes de la gesta del 30 de mayo de 1961, mientras vivía en el exilio en Barquisimeto, Venezuela.

El hoy octogenario Bruno es más que merecedor de todo lo dicho por Lantigua en su trabajo.

Felicidades y salud plena para ese roble erguido que nos sigue acogiendo bajo la sombra de su enseñanza.

Esas famosas mañanitas que cantaba el Rey David a las muchachas bonitas, a quienes invitaba a despertar por haber amanecido, supone que no se trataba de una canción entonada a distancia, sino, en el interior de la misma alcoba donde habían pasado la noche juntos.

¡Despierta mi bien! ¡despierta! ¡Mira que ya amaneció! Ya los pajarillos cantan, la luna ya se escondió.

El Rey David tuvo fama de mujeriego. Su hijo Salomón, el sabio, es producto de una relación incestuosa, que se originó por un deseo carnal producto de haber visto a la pareja de uno de sus soldados, mientras se bañaba.

Sea como sea, según conclusiones científicas que no admiten ningún tipo de discusión, la reproducción de la humanidad es un proceso de tipo sexual, que permite la creación de nuevos seres humanos, porque intervienen los dos sexos, el femenino y el masculino. A través de ésta, se produce la fecundación en el cuerpo de la mujer, gracias a la unión del óvulo y el espermatozoide.

Muchos estados, definidos como modernos, han regularizado las uniones entre personas del mismo sexo mediante la adopción de normas legales para que su matrimonio se produzca y al mismo tiempo han aceptado que las parejas surgidas de ese tipo de enlace puedan hacer adopciones de seres humanos, que obviamente, son el producto de una unión carnal heterosexual.

Se trata de una ironía con matices cercanos a la contradicción con los más elementales principios morales.

Desde cualquier ángulo, la reproducción humana podría llegar a detenerse a causa de los anticonceptivos, las uniones entre personas del mismo sexo, los afanes femeninos por beber del agua de la fuente de la eterna juventud y sus consecuencias nocivas que adelantan la menopausia y por ende la esterilización. Todos esos, son factores muy en boga en un mundo, donde también se persigue, una legalización del aborto con matices liberales.

Lo anteriormente expuesto es una amonestación, sin dejar de ser, una tarea para quienes estén en disposición de evitar ese apocalíptico proceso que empezó hace mucho tiempo y se ha desarrollado asombrosamente.

Cuando el brigadier español Diego Delira quedó al mando de la Isla de Xamana para garantizar los bienes de los franceses que allí estaban establecidos, decidió fundar en el año 1760, una comarca que bautizó con el nombre de “Sabana de la Mar”.

En esa ciudad, que ha llegado a ser el municipio más extenso de la provincia de Hato Mayor del Rey, hay muchos sabanalamarinos que no saben que el nombre de su pueblo natal es de origen francés.

Sabana de la Mar, es una expresión “pensada” en francés que quisieron asemejarla a “savane de la mer”, ya que, de haber sido concebida en idioma español debió llamarse Sabana del Mar.

El día 19 de mayo de 2021 se cumplirán 126 años de la despedida física de este mundo de José Julian Martí Pérez, politico, escritor, docente, pensador, periodista y combatiente, nacido el 28 de enero de 1853 en La Habana, Cuba, de padres españoles, pero forjado con gran espiritu independentista, habiendo caido por el efecto de tres disparos hechos por fuerzas de la ocupación española, mientras cabalgaba junto a su ayudante Angel de la Guardia.

José Martí, el poeta, le regaló a la eternidad este imborrable poema al que muchos denominan Guantanamera, pero su título está en su primer verso. Loor a Martí…!

Yo soy un hombre sincero
De donde crece la palma,
Y antes de morirme quiero
Echar mis versos del alma.


Yo vengo de todas partes,
Y hacia todas partes voy:

Arte soy entre las artes,
En los montes, monte soy.

Yo sé los nombres extraños
De las yerbas y las flores,
Y de mortales engaños,
Y de sublimes dolores.


Yo he visto en la noche oscura
Llover sobre mi cabeza
Los rayos de lumbre pura
De la divina belleza.

Alas nacer vi en los hombros
De las mujeres hermosas:
Y salir de los escombros,
Volando las mariposas.


He visto vivir a un hombre
Con el puñal al costado,
Sin decir jamás el nombre
De aquella que lo ha matado.

Rápida, como un reflejo,
Dos veces vi el alma, dos:
Cuando murió el pobre viejo,
Cuando ella me dijo adiós.

Temblé una vez —en la reja,
A la entrada de la viña,—
Cuando la bárbara abeja
Picó en la frente a mi niña.

Gocé una vez, de tal suerte
Que gocé cual nunca:—cuando
La sentencia de mi muerte
Leyó el alcalde llorando.


Oigo un suspiro, a través
De las tierras y la mar,
Y no es un suspiro,—es
Que mi hijo va a despertar.


Si dicen que del joyero
Tome la joya mejor,
Tomo a un amigo sincero
Y pongo a un lado el amor.

Yo he visto al águila herida
Volar al azul sereno
,
Y morir en su guarida
La víbora del veneno.

Yo sé bien que cuando el mundo
Cede, lívido, al descanso,
Sobre el silencio profundo
Murmura el arroyo manso.


Yo he puesto la mano osada,
De horror y júbilo yerta,
Sobre la estrella apagada
Que cayó frente a mi puerta.

Oculto en mi pecho bravo
La pena que me lo hiere:
El hijo de un pueblo esclavo
Vive por él, calla y muere.

Todo es hermoso y constante,
Todo es música y razón,
Y todo, como el diamante,
Antes que luz es carbón.


Yo sé que el necio se entierra
Con gran lujo y con gran llanto.
Y que no hay fruta en la tierra
Como la del camposanto.

Callo, y entiendo, y me quito
La pompa del rimador:
Cuelgo de un árbol marchito
Mi muceta de doctor.